mundo Honduras se asoma al abismo
TEGUCIGALPA, Honduras.- Refugiado en la embajada de Brasil, el presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, defendió su mandato al afirmar que fue elegido por el pueblo y que cuenta con el respaldo de la comunidad internacional. "En un país no puede haber dos presidentes, por lo que estoy en el ejercicio de mis funciones, encarcelado por una dictadura militar".
En declaraciones radiales, el jefe de Estado constitucional señaló que seguirá luchando para recuperar su cargo. "Tenemos la decisión de continuar de pie antes que vivir arrodillados", señaló. Además, volvió a remarcar su miedo a que la administración interina, liderada por Roberto Micheletti, asalte la sede diplomática para asesinarlo. 
Respecto de la posibilidad de negociar con el gobernante de facto, Zelaya afirmó que su propuesta para regresar a Honduras fue contestada con bombas y soldados. "La Policía está reprimiendo a los manifestantes y no dejan que lleguen a la embajada. El país no tendrá paz mientras el presidente esté encerrado", subrayó.
Escenario complicado
Luego, lamentó la imposibilidad de pedir tranquilidad a la población, debido a la violencia de las fuerzas oficiales. "¿A quién le pediremos calma: al pueblo que está siendo golpeado o a los militares que están tomando el poder en el país?", se preguntó.
Zelaya retornó a su nación el lunes sorpresivamente y de forma clandestina y puso fin a casi tres meses de exilio desde que fue derrocado. Soldados hondureños y efectivos antidisturbios rodearon la embajada de Brasil, donde se encuentra refugiado junto a unos 200 seguidores. Esta situación podría tornarse en una larga disputa y profundizar la crisis política.
Ayer se produjeron nuevos enfrentamientos en las calles de la capital. Según voceros de la Cruz Roja, no hubo heridos. Sin embargo, seguidores del presidente depuesto denunciaron que se registraron al menos cinco muertos por heridas de bala.

HORAS TENSAS. Los militares hondureños se instalaron en el perímetro de la embajada de Brasil.
