FIRMENICH, EL IDIOTA.
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La crisis internacional está en superación, la economía mundial se apresta a ingresar en un nuevo período histórico que se extenderá hasta mediados de siglo (2048-2050, para más datos), y en los años por venir habrá crecimiento, aunque derivará en una guerra.
Esto, si se cumplen las predicciones del ex líder guerrillero Mario Eduardo Firmenich, para quien la actual crisis financiera global es sistémica, y se explica de acuerdo a los ciclos de la economía.
Miembro fundador de la agrupación Montoneros en 1970, Firmenich se basa en la explicación de los “ciclos Kondratiev”, que son períodos largos de aproximadamente 50 años que se repitieron desde el siglo XVIII y demuestran la regularidad del comportamiento económico. Aunque ya había hecho algún anticipo online, Firmenich acaba de publicar su tesis en el número inaugural de la revista “Repensar. Visión y proyección de la experiencia montonera” (donde aparece como columnista estrella).
Los ciclos a los que alude deben su nombre a Nikolai Kondratiev, un estudioso soviético que se erigió en figura central de la política económica de Lenin, pero sería fusilado por el régimen de Stalin. Estudió el desarrollo del capitalismo industrial entre 1780 y 1926, año en que publicó su artículo “Las ondas largas de la coyuntura”, y estableció un esquema de regularidades aplicable a otros momentos de la historia.
Los Kondratiev se caracterizan por una primera etapa de auge y crecimiento capitalista, que dura entre 20 y 25 años y suele culminar en una guerra. Luego sobreviene la crisis y la etapa de depresión.
“La vida económica, como la naturaleza y como la sociedad, evoluciona por ciclos”, apunta el economista de la UBA Noel Lampert. Presidente la Comisión de Desarrollo Industrial del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas y vicepresidente del Instituto de Finanzas Internacionales de la misma institución, Lampert asegura que “el Kondratiev es como un oráculo: si tenés fe en el Kondratiev, él te va a llevar hacia futuras posibilidades”. Otros especialistas, en cambio, son más escépticos.
Confiado en su oráculo, Firmenich advierte que a mediados de la década de 1990 vivimos el final del cuarto ciclo Kondratiev, al que describe como “automotriz”, pues estuvo “dominado por la tecnología de la industria metalmecánica”. Y plantea la hipótesis de que las nuevas tecnologías dominantes llevan a denominar el ciclo actual como el “Kondratiev telemático”, que hipotéticamente se extendería desde aproximadamente 1995-1996 hasta 2048-2050.
Advierte que un ciclo telemático de larga duración “puede ser tanto un salto cualitativo favorable para la calidad de vida de los seres humanos de todo el planeta, cuanto la destrucción de la humanidad”. En ese sentido, plantea la necesidad del establecimiento de un nuevo orden mundial, en el que la gestión política internacional controle una “evolución integralmente sostenible de la globalización”, para evitar “nuevas y peligrosas tensiones mundiales”.
Lampert, quien se define como “peronista histórico, no montonero”, explica que las fases de ascenso de los Kondratiev son “expansivas”, y durante esas etapas la gente está “contenta, hay muchos medios de pago, muchos negocios, entran más países al mercado mundial”. En cambio, después de una crisis importante, los ciclos “son depresivos, y hasta la psicología de la gente va para atrás”. Pero es en esa fase depresiva cuando se producen los inventos, mientras que las guerras se dan casi siempre en las fases expansivas.

¿Qué características tendrían los próximos conflictos bélicos? Para el economista de la UBA, se dará “una colaboración muy estrecha de EE. UU. con la cuenca del Pacífico Norte, China, Japón”, y una confrontación con Rusia, por su actual apoyo a Irán y Venezuela, entre otras naciones.
La figura de Kondratiev, tan ligada a los albores de la URSS, suele ser foco de atención de economistas de izquierda, aunque Lampert cree que no es la ideología política lo que genera afinidad hacia el ruso, sino más bien el hecho de que su pensamiento es estructuralista. De hecho, remarca que economistas liberales como Juan Llach (ex viceministro de Domingo Cavallo) hizo referencias a él. Y en el marco de la actual crisis, hasta The New York Times se volcó a la figura del bolchevique.
El acercamiento de Firmenich a Kondratiev debe haber sido académico. Tras recuperar la libertad, en 1990, se recibió de economista y viajó a Barcelona, donde se doctoró en 1999 bajo la tutela del Nobel de Economía Joseph Stiglitz, un neokeynesiano crítico de los organismos internacionales de crédito. El fundador de Montoneros dicta clases en una universidad de Cataluña. Y también hace pronósticos.
