EL ARGENTINO QUE QUIERA COMER LOMO QUE LO PAGUE 80$ EL KILO..
El nuevo lock out agropecuario que acaba de lanzar la Mesa de Enlace, que la sitúa entre las entidades más retrógradas de la Argentina, nada tiene que ver con el verso de que el gobierno nacional no los escucha y que nada ha cambiado en el horizonte productivo rural.


subsidio a la lechería, la automaticidad de los permisos de exportación a la producción granaria, de carnes y lácteos, la apertura de los registros de exportación de trigo y maíz, la reducción de los encajes de exportación, y el incentivo a la terminación de novillos pesados no figuran en los titulares de los grandes medios. Desde Redacción Rosario, para una mejor comprensión del fenómeno, se desgranan esas medidas que se aplicaron hace menos de un mes.
No se sabe muy bien por qué, el gobierno nacional no ha salido –en términos sistemáticos y con números en la mano– a brindar su relato respecto de las últimas concesiones al sector, que suman centenares de millones de pesos de costo fiscal. Se sabe, sí, los por qué del silencio de algunas administraciones provinciales que permanentemente reivindican su matriz productiva agropecuaria –Santa Fe y Córdoba, por ejemplo– respecto de esos avances: no quieren mostrar “debilidad” ante sus respectivas sociedades rurales ni que se sospeche algún grado de “complicidad” con el gobierno, al que consideran un apestado del Medioevo.

Tampoco queda claro cómo la Iglesia, tan preocupada con el “escándalo” de la pobreza, no se manifieste en contra de la escandalosa omisión de las patronales rurales respecto de los beneficios obtenidos y de los riesgos de desabastecimiento que corren los sectores más postergados, que los impulsores del lock out niegan pero se sabe que termina siendo un factor más de los que incrementan la pobreza. A continuación, las medidas de las que muy pocos hablan.
INFORME ESPECIAL DEL ADMINISTRADOR GATO ESTE
